Me encanta
Con su chaleco grande de lana vieja
Y su pelo despeinado
Ojos grandes llenos de luz de mañana santiaguina
Son refrescantes
están hechos de reflejo de sol en el agua
Hacen que algo pase al tiro en mitad de mi pecho
algo que se parece a la paz, a lo bello,
algo de flor pasa en mi cuando veo eso.
Te sacudes la arena de tu pelo suave enrredado
Olor a shampoo de frutas
Olor a humedad de la tarde
Empieza a hacer frío
Chalecos de lanas delgadas
Sobre nuestras pieles rojas palpitantes de sol
Cobertura de vainilla bloqueadora
Tu mirada distraída me distrae de querer ir a tu boca
Desvía mi infinito hacia ese otro infinito paralelo donde descansamos
Boca con arena que quisiera tragar
No puedo creer estar aquí siendo tan feliz
Nos acostamos sobre ese paño gigante, mi vestido en el mar
Vemos el atardecer como si fuéramos el sol, vemos los colores fucsia que nadie mira, los que están hacia la cordillera
Y las primeras estrellas de la noche
Y el naranjo sol a nuestras espaldas en los vidrios de las dos casas de palo que hay a la vista
Volvemos a la cabaña
Bolsa hirviendo de pan
Frío en las piernas con shorts
Dolor en los pies con arena
Piel de gallina
Me abrazas
Muere el sol.
Nos tiramos sobre la cama a comer el pan tibio de la bolsa mojada
Sexo tranquilo, suave y del mejor
Elijo una película de tu bolso mágico
Suena a mis espaldas
Igual que tu corazón que palpita sobre mi escápula
Mientras tu nariz huele mi pelo y mi piel
Me huele como cachorro, luego respira como caballo
Aire de tu nariz enfriando mi cuello
Duermes y tus brazos no me sueltan.
No me soltaran,
Guitarras de palo llenas de notas sensibles suenan a través de la tele
Una canción tan buena
Tú sueñas en tu dimensión maravillosa, yo disfruto que estés ahí
Veo tu foto en el velador
Veo tu foto en el computador
En verdad no se como sería un día perfecto para ti
Un día normal perfecto.
Quizás lleno de humo sobre los parpados cansados y las piernas agotadas de baile errado, quizás con la garganta y la boca podrida, quizás llenarse de jugos del cuerpo, quizás ni siquiera te lo has preguntado.
Veo tu foto en el velador, el de mi pieza sin mar, llena de luz falsa de ampolleta, tu cara bidimensional irradiando luz de píxel y no de alma, no te conozco en realidad nunca he conocido a nadie así.
Me pregunto si decirte hola.
Si alguna vez pasaría todo esto con alguien como tú,
Me pregunto que pensarías si te dijera que fui tan feliz
Que lo pasé tan bien este fin de semana imaginario
Que aún con mi mano oscilando entre lo que escribo en word y esa foto sigo estando en ese estado más contigo que conmigo, en esa dimensión paralela en la que descansamos, en mis deseos más reales, en mis anhelos más infantiles, en mis más puros deseos de la anaranjada felicidad de una tarde con amor.
